Dos cuerpos, una sola línea
Lo primero que se nota es que no hay separación. La madre se inclina, el hijo se recoge contra ella, y el tallador resolvió el encuentro sin cortar la línea: es una sola curva continua que baja desde la cabeza hasta la base. Se puede recorrer con el dedo de arriba abajo sin encontrar un borde. Esa continuidad es todo el mensaje de la pieza, y por eso funciona sin necesitar un solo rasgo facial.
Con 35 cm de alto y una base ancha y sólida, tiene el peso visual para sostener sola una consola, un aparador o la repisa de la sala. Y es de esas piezas que la gente toca cuando pasa cerca.
El veteado que puso el árbol
El guayacán se abre aquí en dos registros: el marrón profundo del duramen recorre el centro del cuerpo como una columna, y la albura clara se queda en los bordes y en la base. Ese contraste no se pinta ni se tiñe. El tallador elige el corte, pero el dibujo lo decidió el árbol mientras crecía, y por eso ninguna Amor Puro de Madre sale igual a otra.
Ficha técnica
- Material: madera de guayacán maciza
- Medidas: 35 cm de alto × 14 cm de ancho
- Peso: 1.77 libras (≈ 800 g)
- Acabado: pulido a mano, sin tintes ni pintura
- Marca: Maraual Arte
- Hecha a mano en República Dominicana
Cuidado de la pieza
Limpiar con paño seco. Evitar el sol directo prolongado y los cambios bruscos de humedad. Aceite mineral cada varios meses para conservar el contraste entre los dos tonos.
Ideal para regalar
Día de la Madre, nacimientos, cumpleaños. Una de esas piezas que se guardan y se pasan.









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